domingo, 27 de noviembre de 2011

Actualización

No fueron unos meses faciles para el joven brujo. Para casi los dos años que lleva en Angor, ha sido la epoca mas turbulenta de su vida. Tanto, que a veces incluso echaba de menos el andar de aqui para alla escondiéndose de todas las criaturas con habla y raciocinio que hubiese en los caminos.

A veces echaba de menos estar desanclado de toda la existencia, que no tuviese ataduras para hacer lo que le viniese en gana, ser quien debia ser; un orgulloso dragon, y no un patetico y asustado conejillo entre las calles de Angor. En ocasiones sentia que su futuro se habia visto interrumpido de mala manera, y que su hermano se alejaba cada vez mas de el. Y eso provocaba que se volviese cada vez más huraño.

Su caracter se agrio de mala manera, sin lugar a dudas; de ser un hombre agradable, a ser un habitante malhumorado del tres al cuarto, guarnecido en una soledad que le servia como fortaleza contra la anhoranza y el malestar. Cada vez que se celebraba un acontecimiento importante, se marchaba del mismo porque iba a haber mucha gente. Cada vez que su hermano le proponía asistir a una fiesta, el lo rechazaba. Solo pensaba que ambos habian perdido su rumbo demasiado tiempo atras; que su maestro no iba a perdonarles y que quedarian relegados a ciudadanos de segunda, medio inutiles.

En aquellos momentos, el joven brujo solo se sentia venido a menos. Queria poder, y sabia que con el tiempo llegaria, pero no sin cumplir la mision para la cual ambos fueron creados. Se centraron tanto en ganar dinero para comer con las pieles de los animales que cazaban, que al final su vida se volvió completamente mundana, y eso le molestaba. Pero no podia hacer nada por evitarlo porque, ¿que pasaria si alguien se enteraba de que eran brujos, por muy “elegidos por un dragon” que fuesen? Y no podía dejar a su hermano solo en Angor. Queria deshacerse de aquello que lo mantenía atado al joven moreno, pero no se veia capaz.

Un dia, dejo completamente de lado su trabajo como curtidor, y comenzó a realizar batidas nocturnas. El cementerio, los campos; el camino viejo e incluso el Encinar, siempre como guardian secreto de la magia. Ni Sarra ni Sirgga querían que la magia se usase con malos fines, y por tanto, su maestro tampoco; ni el. Lo consideraba una aberracion, y mas que los otros brujos se aprovechasen del don que se les fue concedido dando mala reputacion a los que realmente querian ser utiles…

Solo aquello podria sacarlo de la monotonia, sacarlo de la espiral de automatismo en la que se habian metido sendos hermanos. Hace poco habia tomado la decision de unirse al Adarve efimero como uno mas de entre sus filas, pero, ¿que podia hacer el en comparación a su hermano? ¿Que clase de mala broma era aquella? Kelyan ya habia experimentado un largo proceso de transformacion a lo largo de los meses, y ahora podia resultar incluso util. El en cambio, no. Solo seria un cero a la izquierda, un mequetrefe que como mucho podria recoger la paja de las caballerizas y los catres de los otros soldados. Se empezaba a plantear seriamente, si la decision la habria tomado con seriedad, y comenzaba a pensarse seriamente el volver con su maestro, marcharse y suplicarle el por que de que no pudiese ser ni una milesima parte de lo util que podia resultar ahora su hermano. Seguia siendo tan fragil como aquel crio de catorce años atras, e igual de inutil. Solo que sabe lanzar explosiones con eficacia.

En las ultimas semanas, su humor fue de mal a peor. Solo se limitaba a despertarse por las noches, hacer la guardia nocturna en el Encinar y los alrededores… Pero al final acabó por convencerse de una cosa que se hizo mas que evidente: Algunos no nacieron para ser heroes. Y para bien o para mal, el era de esas personas. Sin embargo, si pudo notar una potenciacion importante en su poderio. En un enfrentamiento con un orco, el joven logro lanazr una explosion mucho mas potente, lo bastante como para arrojar al uduki por los aires y dejarlo muerto en el suelo… Pero hubo algo mas. Logro congelar la herida, evitando cualquier capacidad de regeneracion natural sobre la misma. Despues de ese inedito uso, comprobo que su piel estaba completamente helada, como una superficie helada; y que hacia un poco mas de fresco de lo habitual. No supo a que se debia, pero lo achaco a su capacidad de modificar la explosion a su voluntad y convertirla en el aliento de su maestro. Por una vez, en muchos, muchos, muchos meses, se sintio progresar, y vivo una vez mas. Tal vez quedarse haciendo las guardias no era tan malo como el pensaba.